
sábado, 13 de diciembre de 2008
I LoVE KanT
jueves, 4 de diciembre de 2008
inSomnIo
Hay instantes donde te conviertes en inspiración. Pide un deseo, prometo no concederlo pero te ayudaré a transformarlo en realidad. Vive una utopía a mi lado y estrena tus alas nuevas. Te veré sentada, tomaré tu mano y desataré tus sueños mientras te abrazo. No cierres los ojos, si no sueñas conmigo desapareceré. Sueña y llévame en tu bolsillo, guárdame y úsame de bufanda. Iré en tu cuello, cubriéndote del viento y besando tu oído. Conviérteme en un pastel de chocolate y colócame una cereza en el cabello, puedes probarme. Te escucho, tal vez la locura me ha llevado a pensar en ti como un ropero. Me verás sin ropa, te veré por atrás, te tomaré una foto y me regañarás. Después me gritarás y me besarás. Por la mañana me darás de tomar un té, despertaré en tu cama con residuos de tabaco y ropa interior.
Saldré de tu casa sin que me vea tu mamá, la distraerás mientras bajo las escaleras y olvido tu cuerpo en la regadera del cuarto de arriba. Una vez más te quedas con un orgasmo en la mano y un beso en el hombro derecho. Tocaré la calle y recordaré el busto de algún héroe parecido al tuyo. Te escribiré una poesía llena de nada pero con la verdad, la verdad sexual de tu sabor y el mío en medio de la meditación de llegar a un nirvana terrenal. Me mientes diciendo: no quiero volverte a ver.
Pasó un día, luego dos, lleva un mes y el reloj sigue parado, misma hora y no mismo lugar. Enciendo el radio y escucho las noticias, escucho tu muerte, cambio de estación y anuncian tu resurrección. La radio de mi corazón deforma la información. Me siento en el viaducto para escuchar un saxofón sonar, cierro los ojos y me siento caer, en los coches, en el sonido, en la ruptura de la dulzura de la melodía de tu voz.
No hay más… no hay nada. Veo el mundo y estoy yo, el autismo me ha llevado a conocer el núcleo de un planeta no contemplado en el sistema solar. Quiero cocinar, tengo hambre y te hablo para preguntar una receta de cocina impresionista. Tú me dices: pon un poco de Monet, agrégale una noche estrellada y córtate una oreja para que sepa mejor. Yo lo pienso y decidió cocinar un platillo surrealista donde la diferencia entre un loco y mi platillo, es que mi platillo no esta loco, esta en ebullición.
Abro la puerta y me descubro en mi casa, todo el tiempo estuve dormida. Estas a mi lado, el desierto ha dejado de ser desierto para ser más desierto. Te toco, me tocas y nos volvemos invisibles. Mientras perdemos la ropa, ganamos color. Soy a veces verde y tú te vuelves de rojo.
Y nos sorprendió, llego el dinosaurio y nos comió.
lunes, 10 de noviembre de 2008
un regalo peculiar...
domingo, 9 de noviembre de 2008
....entre la voluntad y la involuntad....
sábado, 8 de noviembre de 2008
....en sueños...
miércoles, 29 de octubre de 2008
miércoles, 1 de octubre de 2008

Un día se desprendió de mis sueños. Bajo, tocaste mi puerta y te encontré. Hace tiempo sabía de tu existencia, sabía que un día visitarías mi cabeza. Y hoy llegaste. Si me hubieras avisado te hubiera preparado una cena o mejor, te hubiera llevado a un lugar dónde la Luna sería la mesa y las estrellas los invitados. Quiero llevarte a mi lugar, en mi mundo quiero compartir contigo.
He abierto la puerta, puedes pasar cuando lo desees. No tengo miedo de ti. Quiero más de ti. Me detengo y te observo desde arriba. Ahí estas, buscando mi mirada o sólo robar un instante de vida a mi lado.
Intento descifrar tu mirada. La voy conociendo, esos ojos negros, cafés, no importa el color pero lo oscuro se evapora con la luz de tu interior . Veo tus pasos, te veo caminar y no sucede nada.
Escondo mis secretos. Mis palabras van deteniendo los sentimientos van controlando las ideas. Lo que escuchas es un proceso, después de haber filtrado lo elemental, permanece lo necesario. Lo que debes escuchar.
Voy a tu lado, voy a tras, voy en tu voz y no te das cuenta. Me detengo, te vas y volteas lentamente avisándome mi ausencia. Te veo ahí, te vuelvo a ver donde te quiero ver. El silencio llega y nos encierra en un nuevo mundo donde los demás no existen, donde nada existe y nosotros somos la nada.
Un día, y así era yo. Los rizos llamaban más la atención de lo acostumbrado. Ella los tocaba a diario y me sonreía. En un idioma distinto me cuestionaba sobre su naturalidad. Yo sólo sonreía. Esa sonrisa era más libre, yo era más libre. Ahí, en ese lugar nadie me conocía y por algunos años no sabrían de mi. No me ocultaba, lanzaba miradas, lanzaba sentimientos e invadía ese mundo sin importar la realidad. 